viernes, 16 de octubre de 2015

"Lorca vive" sintetiza con exquisitez la esencia de la obra lorquiana


Por Antonio Bones

La tercera edición del evento denominado "eARTh Theatre Fest - Lorca al Desnudo", organizado durante el mes de octubre del 2015 por la corporación teatral E3outlaws Productions, presentó el ensamblaje músico-teatral "Lorca vive" en la sala teatral Rafael Villalona del Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos, sito en el Alto Manhattan.
Bajo la dirección del dominicano Enmanuel García Villavicencio, los espectadores pudieron degustar un repertorio, a ratos, lírico-dramático que incluía fragmentos de la producción literaria de Federico García Lorca: "Canción otoñal", "Remansillo", "Remanso, canción final", "Adán", "Llagas de amor oscuro", "Llanto por Ignacio Sánchez Mejía", "La tarara", "Anda Jaleo", "Bodas de sangre", "La zapatera prodigiosa" y "Yerma".
Tenemos conocimiento de que en los trabajos literarios de Lorca, específicamente en sus obras teatrales, la figura femenil ocupa un determinante sitial.  Los personajes femeninos del autor llevan una carga trágica y rebelde que accionan tramas enmarcadas por un patriarcado marginal y feroz.  García Villavicencio captó esos elementos al elegir un elenco de mujeres que en las tablas imparten fiereza, también sutilidad y armonía a sus entregas histriónicas.  El discurso no permitía grandilocuencias y el espectador se sumergió dentro de un océano de expectativas.  La orquestación actoral que sucedía ante la mirada apetente de los espectadores causó un astuto efecto catártico.
Debemos otorgar orden prioritario al trabajo desempeñado por las actrices Caridad del Valle y Alexandra Manzano.  En su rendidición al rol de la Luna (del Valle), tenemos a una actriz que, con acento andaluz, logró ofrecernos una imagen sobria y equilibrada de una Luna que no solamente encerraba una simbología aferrada a la muerte sino que emanaba fecundidad, erotismo, fertilidad y postura.  Sus poses coreografiadas añadieron expansión y estética a la escena.  Por momentos parecía como si los rayos lunares se confundieran con sus brazos y piernas.  Es obligatorio ensalzar su compromiso escénico con la propuesta.  De otro lado, Manzano, "ni corta ni perezosa" consiguió atraparnos en su mítica aparición.  Supo manejar su objetivo ineludible de intimidación y recalcitrante ser sobre las tablas. Ambas poseen una excelente expresión corporal y unos equilibrados instrumentos de voz propicios para hacerse notar cuando se requiera.  Los monólogos y adiciones dramáticas de Manzano fueron recitadas con propiedad.  No nos cabe duda de que las dos actrices y sus respectivos fragmentos resultaron ser de los más celebrados dentro de la producción "Lorca vive".  Además sus maquillajes fueron el deleite del público.
Jei Osorio, joven actor y cantante resaltó en sus interpretaciones de "Canción otoñal", "La tarara" y "Bodas de sangre" -ésta junto a Fabio Espinoza Landazábal.  Interesante fue recordar la época barroca en la cual los niños eran castrados para que no experimentaran la muda de voz y mantuvieran tonalidades agudas.  Se les conocía como los Castrati.  Desde su primera incursión ganó a un público ávido de escucharle con más atención y, ¿por qué no?, con más asombro.  El matiz de voz del actor-cantante registra un matiz de contratenor en donde se fusionan la voz de cabeza y la voz de falsete para ofrecer un matiz de mezzosoprano.  El recargado maquillaje que exhibía no nos pareció adecuado para una presentación lorquiana; sin embargo, hay que subrayar que el director tiene predilección por asuntos de identidad y género en las obras que sube a escena.  Es así que la utilización del pintarrajeado rostro denota una peculiar característica de drag Queen o transformista.  El propósito de García Villavicencio fue resaltar la parte andrógina del personaje que interpretaba Osorio.  Realizó el actor-cantante meritorias interpretaciones en los diversos fragmentos que se le confiaron.
El esbelto actor y barítono Fabio Espinosa Landazábal tiene la potente arma de su aparato fonador.  Su voz es melosa, adolorida contagiosa y sensual cuando tiene que serlo para insuflarle vida a las variadas incursiones escénicas.  Cuando cantó "Anda jaleo" le impartió un refinamiento y color varonil muy a tono con la situación que predominaba en la pieza.
No obstante, mencionaremos que en una ocasión Espinosa Landizábal no acertó a ir a la par con la melodía al piano.  Estoicamente alcanzó al pianista en la melodía y realizó un acoplamiento que solamente un profesional del canto puede realizar.  Recomendamos un detallado y previo ensayo musical antes de cualquier futura función.  Espinosa Landazábal es una ineludible promesa artística.
María Cotto deleitó con su presencia escénica.  Tiene fuerza interpretativa la actriz.  Se movió con agilidad y las emociones afloraron con la más mínima línea.  La recibimos con agitadas palmas.  En cuanto a Lissette Montolío debo aclarar que no es actriz de profesión sino por aficción.  Notamos que es una artista disciplinada y disfruta del calor de los reflectores.  Su dicción es impecable y su compromiso actoral cumplió con las exigencias de un ensamblaje repleto de innumerables tonalidades.  Mención aparte merece el virtuoso Juan Valencia con el enérgico teclado del piano.  Deleitó a capacidad a todos los que tuvimos la oportunidad de presenciar la función.  También agradecemos a la voz en off provista por Alecandro Moss.
Enmanuel García Villavicencio ha recorrido una ardua y extensa jornada de aprendizaje y experiencias para, poco a poco, ir evolucionando en lo que constituye su pasión.  Es justo ofrendarle nuestros respetos y admiración por la óptima labor que ha venido realizando en sus últimas producciones.  García Villavicencio no solamente capturó la esencia lorquiana en "Lorca vive" sino que pudo trasladarla en pintorescas imágenes al escenario.  El desplazamiento de los actores fue ágil y se mantuvo un ritmo casi sacrosanto.  Se encargó de velar por la honestidad en la actuación, seleccionar materiales e instrumentos técnicos para ofrecer lo mejor de sí y sus compañeros.  Es nuestro menester felicitarlo por una función inmersa dentro de un espíritu vanguardista.
Aplausos a George Riverón por la iluminación y sonidos, a Jei Osorio por los arreglos musicales, a Enmanuel García Villavicencio, Caridad del Valle, Jei Osorio y Alexandra Manzano por los vestuarios.
"Lorca vive" no pretende ser simplemente un homenaje póstumo sino un canto al legado de Federico García Lorca.  Es una pieza que en su fragmentación explaya la inmortalidad de su genio creativo.  "Lorca vive", tiene un lugar en nuestras conciencias que es en dónde hallaremos respuestas a los sentires y emociones que la voz de Lorca nos entrega.